Digamos que se llamaba

septiembre 4, 2009

Salío apresurada de la primaria, avanzo unos metros hacia el transporte escolar y sintio un piquete en el brazo izquierdo… la reacción inmediata fue ver que le pico, una hormiga con alas salío de su blusa, la cual aplasto inmediatamente y subío al transporte.

Bajo en su casa despues de un viaje de 20 minutos, sudando y con la mochila arrastrando.

No recuerda más, se desvanecio y su madre inmediatamente la llevó al doctor de la colonia, la reviso y ordenó llevarla a la clinica, le aplicaron cortisona para contrarrestar las toxinas que le inyecto el insecto, salío adelante en un par de días con unas manchas rojas en los brazos, purpura le llaman… tenía 10 años.

Después de meses tuvo complicaciones en los riñones, la cortisona le sentencio dialisis a tan corta edad.

Así paso su niñez, llegando a la pubertad llego la esperanza, un donador le dio esa alegría la cual desaparecería al rechazar el orgáno… otro golpe más, ella sacaba fuerza de su madre la cual también se iba consumiendo poco a poco, como una vela en una fría cabaña.

Llego la hemodialisis con sus XV y los celebro con alegría, pegada a una bolsa y disfrutando del pastel y el ballet. Ella siempre con el buen humor y alegrandole la vida a los demás.

Quería comerse el mundo porque sentía que la enfermedad se la comía a ella. Después de 4 años se enamoro, El le correspondio… ellos decidieron disfrutar el amor de pareja, rentaron un cuarto y se amaron hasta el día de ayer, ella no pudo vencer, ella no logro su sueño de ser madre pero sí el de ser una gran hermana, una gran hija y una excelente esposa.

Hoy la sepultaron, había decenas de personas, niños, jovenes, adultos y viejos… ella supo ser feliz y hacer feliz a la gente, descansa en paz Perla sigue sonriendo alla arriba que desde aca escuchamos tu sonrisa y damos gracias porque ya no sufres en silencio.

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