dos historias diferentes, mucho que ver

agosto 26, 2008

Jorge se esta muriendo en el hospital, a pesar del sufrimiento que esta pasando no pierde el sentido del humor – me estoy muriendo guey, pero no te preocupes voy a estar bien, pobres de ustedes que se quedan aqui, yo ya me voy a la chingada…- Jorge tiene sida, tiene 20 años con la enfermedad y nunca le dijo a nadie, claro que el único que sabía era su pareja.

Arturo lo cuida en las noches, recuerdan juntos sus aventuras, se ve en sus ojos el amor, a ellos les importa poco lo que piense la gente, cuando ellos estan juntos son solo ellos y nadie más.

El frigobar que esta en su cuarto de hospital, esta repleto de sabalitos, gelatinas y paletas, agua, hielo y lo que fuera refrescante para cuando entra en crisis, se calcina su cuerpo, al menos así lo siente –arrgggg me quemo! aayyy ayyy ayudenme, ayudenme– se escuchan sus lamentos en todo el piso, es desesperante oirlo y verlo revolcarse en su camastro ardiendo por dentro, sintiendo el infierno en vida; –pues eso y más se merece por maricón, ojala sufra unos días más, que pague sus pecados – exclama doña Meche saliendo del hospital, ella siempre lo saludaba por hipocresía y para viborearlo a gusto cuando se iba al antro.

La piel pegada a los huesos, los ojos hundidos y el pelo cayendose a montones, nada de eso le importaba ya, el solo quería descansar, un día ya lo había logrado, estaba de guardia su hermana, ella escucho el último suspiro – Jorge, Jorge no! – lo movio, lo estrujo e inesperadamente Jorge regreso – pendeja! por que me regresaste? ya estaba con mi abuela y con mi hermano! ya estabamos por cruzar a la luz! porque no me dejaste morir?! .

Días después la hermana le pregunto a un padre que andaba por el nosocomio, el padre le dijo que efectivamente Jorge iba camino al cielo, que no se preocupara y que dejara todo en manos de Dios, ella regreso arrepentida y llorando le conto a Jorge, El solo sonrio y le dijo – pinche idiota ahora me aguantas otros días más, ya ves, ya estuvieras en la casa viendo la novela – ella lo miro y le dio un beso.

Jorge murio a los dos días, murio con una sonrisa en los labios y rodeado de la poca gente que lo quería, en su sepelio la mayoría eran homosexuales, otros tantos su familia y los pocos la gente que solo iba a asegurarse que no volviera, los que pensaban que entre menos homosexuales este mundo sería mejor y que cada quién tiene su merecido.

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Sandra y Meme crecieron juntos, desde niños jugaban y se acompañaban a traer los mandados, veían la tv, iban a la escuela, etc. eran muy amigos y conforme pasaron los años se hicieron más que amigos.

A los 18 años se fugaron, las familias tuvieron que aceptar su relación a pesar del parentezco, eran primos, hijos de hermanos. Más que una fiesta la boda parecía un funeral, nadie bailo, nadie sonrio más que los novios, a ellos les importaba poco lo que decía la gente, lo importante para ellos era que se amaban y que nadie los podia separar.

Paso el tiempo y paso lo que tanto se temía en la familia, ella estaba embarazada.

Temerosos fueron con el doctor y le contaron el suceso, el galeno les pedía tranquilidad y dejar que la naturaleza hiciera su trabajo. Regresaron a su casa con el mismo temor. Pasaron los meses, al parecer todo iba bien, achaques, antojos, etc. en el noveno mes nacío Esteban, un niño fuerte y aparentemente sano, ellos felices y la familia igual, fiesta y jolgorio para el nuevo miembro de la familia. Le arreglaron su recamara, su cuna y ropa, Esteban era el alma de la familia, todos los días recibian visita y regalos, la vida les sonreía.

A los tres meses en una noche de verano, Esteban no pudo dormir en toda la noche, no quería comer, no quería pañal nuevo, no quería nada, tan pronto amanecio lo llevaron al médico. Jarabes, cambio de leche, todo siguio igual, al tercer día Esteban murio.

Tristeza y soledad atormentaban a la joven pareja, la familia y amigos no lo podían creer, la gente del pueblo hablaba sobre el castigo por ser primos, etc., etc.

Al año se volvio a dar el milagro pero al tercer mes hubo sangrado, fin de la ilusión.

Paso medio año más y se volvio a dar, Julieta nacío y renacía la alegría, no duro mucho, al mes de nacida murio en las mismas condiciones. Era el acabose, Sandra y Meme optaron por cambiar de casa, de trabajo, largarse a otra parte donde nadie los conociera pero era imposible, las raices de la familia eran más fuertes.

Dejaron que el padre tiempo hiciera su trabajo, se dedicaron solo a trabajar, viajar y arreglar su casa, a pesar de reflejar alegría por dentro estaban calcinados por el dolor de no poder ser padres y ser juzgados por la sociedad y tal vez por lo divino.

Pero el destino les tenía preparada otra alegría, a pesar de la incertidumbre con la que se vivio el embarazo llego Alejandra, aún con el dolor de haber perdido las otras creaturas, la recibieron como si fuera la primera, extremaron los cuidados, casi cada semana iban con el médico a que la revisaran, no aceptaban visitas tan fácilmente y casi no querían salir de la casa, pasaron los meses, cumplio el año, todo excelente, creciendo y creciendo cada día, no podían creerlo, querían gritarle al mundo que a pesar de todo eran felices y que Alejandra vino a borrar las amarguras y penas de tiempo atras.

Alejandra cumplio 2 años, ya caminaba y casi hablaba, un día de diciembre cayo enferma, los mismos síntomas de sus hermanos, no confiaron en el médico del pueblo, inmediatamente se fueron a la capital, después de revisarla la internaron una semana y luego otra, despues un mes y no les explicaban bien, solo les decían que era una infección en su sangre, ellos confesaron su parentezco, más estudios y más incertidumbre, ella se estaba volviendo loca y el se hacía el fuerte a pesar de todo.

La dieron de alta un miercoles en la tarde, despues de pasar dos meses en el hospital 25 por fin veían claro el panorama, pero al cabo de 1 mes regresaron, venía grave Alejandra, muy decaída, ojos hundidos, piel pegada al hueso, pelo cayendose a montones, la muerte acechaba y ellos lo sabían. Doña Meche iba a visitar a un enfermo cuando se encontro con Sandra en la sala de espera, platicaron casi una hora, al despedirse Sandra, doña Meche penso en que cada quien tiene lo que se merece y que solo ella va directo y sin escalas al cielo.

Alejandra murio ayer, el angelito le dio dos años de alegrías a sus padres, le hubiera gustado quedarse más tiempo pero tenía una misión que cumplir, hoy la sepultan y junto con ella sepultan las esperanzas y alegrías de una pareja que se canso de luchar por lo que más quería, nadie sabe que va pasar, solo el destino. En el panteón solo están familiares directos, amigos y gente que quiere asegurarse que la pareja sufra y pague en vida su pecado, al fin y al cabo ellos se lo buscaron.

2 comentarios to “dos historias diferentes, mucho que ver”

  1. Paztor said

    Tristes realidades compadre, me caga la gente cerrada como el caso de Doña Meche, en fin, muy chida historia.

  2. La Flaca said

    Historias tan tristes y tan comunes en estos tiempos, seguramente doña Meche tendra lo que se merece algun dia…. saludos compadre!

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