40 años (cont.)

abril 18, 2008

Esos 80s le tenía preparadas más sorpresas, en la empresa donde trabajaba tenían como politica que a los 20 años de labor los despedian, ya que el estar en contacto con el plomo durante tanto tiempo podía afectar la salud de los trabajadores. Con su liquidación en la mano penso en el futuro de su familia, trato de conseguir trabajo pero no pudo, penso y penso, cuanto le iba a durar esa lana? sí se le enferma un chamaco que va a pasar? igual la casa ya estaba pagada pero no queria volver a ver a su familia sufrir. Su yerno le propuso poner una tienda de abarrotes, al principio dudo, apenas sabía leer y escribir, pero al fin se convencio y puso su pequeña tienda. Como todo negocio empezo mal, pero poco a poco fue adquiriendo experiencia y clientes, pronto le arreglaron el permiso de alcoholes, los proveedores ya lo tomaban en serio y siguio creciendo. Pero tambien crecieron los niños y los gastos, ya no era primaria y secundaria, ahora era prepa y universidad, a como pudo saco adelante a los mayores, los más chicos tambien pudieron salir adelante gracias a los hermanos mayores, pero sufrio, a veces vendia chicharrones afuera de la tienda, para venderlos tenía que levantarse junto con su esposa a las 3 am para tomar el primer camion al rastro y traer la carne otra vez en el camion, llegar y cortar, cocinar y vender, de una u otra manera tenía que salir para el gasto y lo logro.

Así pasaron parte de los 90s y al terminar la decada empezaron a florecer tiendas alrededor de la suya entre ellas una que tenía un estacionamiento enorme y podías escoger tu mercancia a precio por ti, la competencia empezo a mermar a nuestro protagonista, pero igual tenía sus clientes y seguía saliendo lana, claro que se recortaron gastos, por ejemplo ya no se escuchaba el fara fara en su cumpleaños ni pagaba grandes cantidades en la cantina rodeado de sus amigos, pero parte de lo que ganaba y lo que le daban sus hijos lo invirtio en su pueblo y compro algunas hectareas de tierra, cada quincena iba a ver su parcela y contratar amigos de la infancia para que sembraran e hicieran que el frijol y el maíz creciera en esa tierra fertil.

Al entrar el nuevo siglo las ganancias seguían a la baja, ya no había tantos gastos pero la cartera no hacía bulto, los hijos que le quedaban solteros ya trabajaban y se arreglaban de sus gastos, además la mazorca se estaba desgranando más rapido, se escuchaban planes de boda en los siguientes años. Ya había construido un par de cuartos en su rancho y comprado un par de vacas. Con sacrificio adquirio una chevrolet legalizada, nunca le habían entrado ganas de manejar, es más lo unico que sabía manejar era su carreta, soy analfabeto decía pero van a ver que un día me la voy a llevar hasta el rancho pero solo, si me doy en la madre me voy solo. Despues de practicar y conducir bien por la ciudad un día se avento, salio muy temprano antes de amanecer, tomo la libre a Saltillo con una llovizna y neblina del demonio, solo El sabe que peripecias paso, que hizo y como le hizo pero a las 11 a.m. hablo a su casa, había logrado la meta.

Ahora le echaba más ganas a la tienda y al campo, cada semana no le fallaba con la camioneta hasta el tronco de arena, cemento, alambre, etc. todo le servia alla decia, en sus ojos se veía el brillo cuando platicaba que algún día se iba a regresar a morirse al rancho, ya se me metio a la cabeza y de ahi no me sacan, decía muy convencido. Se iba un par de días y regresaba cansado por el trabajo que había hecho pero orgulloso de traer costales de frijol y maíz que su tierra le estaba dando.

Hace algunas semanas decidio terminar su aventura en la ciudad, después de 40 años de vivir aqui decidio cerrar la tienda, cargar su camioneta y llevarse casi a la fuerza a su esposa. Sus hijos lo trataron de convencer, sus nietos le decian cuanto los iban a extrañar pero nadie le saco la idea de la cabeza. El quería vivir sus últimos años en paz, sin tenerle miedo a los recibos, proveedores y a la caja registradora vacía.

Estoy muy agradecido de la ciudad pero a veces también le tengo rencor cuando me acuerdo lo que sufrí.

Sentimientos encontrados, pero lo importante es que a pesar de todo, de una u otra manera triunfo y tuvo el valor de regresar con la frente en alto a la tierra que lo vio nacer, a pesar de criticas y regaños de su familia, a pesar de no tener las fuerzas necesarias para trabajar en el campo, yo tengo fe en que lo va a lograr, es un ejemplo de tenacidad de luchar por sus ideas y salir avante, ojala Dios me de el valor un día para decirle adios al ruido y la contaminación, al estres y el calor, claro que para eso falta mucho porque todavía no llego a odiar mi ciudad a pesar de todo.

4 comentarios to “40 años (cont.)”

  1. Paztor said

    Toda una historia de lucha, muy chingona. Y lo más chido que se regreso como siempre quizo. Me pregunto que sucederia si los politicos se enteraran de almenos una de estas historias, que hay un chingo. Neta que también me gustaria un día largarme de esta “gran ciudad”. Saludos carnal.

  2. La Flaca said

    toda lucha tiene su recompensa y aunque se sufre para lograr algo al final de cuentas se obtiene, excelente leccion!! feliz fin de semana compadre!

  3. walvarez said

    Gracias por darse el tiempo de leer la historia, mañana vamos a ir a ver a los viejos prometo fotos, feliz fin!

  4. Tuco said

    Y a veces que uno quiere ceder ante cosas que en realidad no son problemas. Cuarenta años de echarle todos kilos no es poca cosa, pero al final valió la pena. Excelente historia.
    Saludos

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