“Es que no quería ir a la escuela, no tenía ganas, estaban muy ricas las vacaciones”

enero 7, 2008

El niño permaneció pegado dos horas

Iván Mata

Monterrey,  México (7 enero 2008).-  Diego no tenía alternativa, hoy debía ir a la escuela después de tres semanas de vacaciones. No sabía cómo evitarlo, pero anoche, cuanto todavía estaba entre las sábanas, tuvo una ocurrencia: quedarse pegado a la cama.

Fue a la cocina y, sin hacer ruido, tomó un frasco con pegamento industrial, que su mamá compró para pegar calzado, y simplemente se lo puso en la mano.

La cabecera metálica de su cama fue el lugar perfecto para que este niño de 10 años terminara “atado” por casi dos horas, con el firme propósito de no ir a la escuela, mientras todos en su casa estaban dormidos.

A las 1:30 horas su casa, en la calle Hilda Anderson, del quinto sector de La Joya, en Guadalupe, fue escenario de esta historia en donde paramédicos de la Cruz Verde, elementos de Protección Civil del Estado y policías preventivos llegaron para poder rescatar al niño de su “prisión”.

Su madre, Sandra Palacios González, no sabía qué hacer, ya había tratado de despegar la mano derecha del pequeño Diego con varios líquidos, con agua y hasta con esmalte de uñas (acetona), pero esos remedios no fueron suficientes para lograrlo.

Unos vecinos llegaron para ayudarlos y tampoco consiguieron soltarlo de la cabecera de su cama.

Las caricaturas de un canal de televisión fueron el entretenimiento de Diego durante las casi dos horas de nerviosismo.

Todos los presentes le cuestionaban cómo había terminado pegado con ese pegamento industrial llamado Rite-Lok y Diego se resistía a decirlo. Sólo se tapaba con las colchas.

A veces la risa le ganaba, pero no pudo más… por fin reveló sus negras intenciones. “Es que no quería ir a la escuela, no tenía ganas, estaban muy ricas las vacaciones”, dijo entre risas.

Hasta los paramédicos de la Cruz Verde que estaban en ese momento reaccionaron con una carcajada por la ocurrencia de Diego.

Minutos después llegó el remedio, un elemento de Protección Civil del Estado roció el spray llamado “aflojatodo” en la mano del menor y en unos segundos por fin quedó liberado.

“No sé por qué se le ocurrió eso si es un niño muy bueno, es travieso como todos, pero hasta da risa de tan ocurrente que es”, decía Sandra Palacios.

Aunque trató y trató de evitarlo, hoy Diego sí acudió a la escuela 1 de Mayo, cerca de su casa, donde cursa el quinto año.

Su banco y su salón lo esperaban otra vez.

huevon

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