40 años

Abril 17, 2008

Llego a la ciudad en el 68 sin saber que en el D.F. había sangre regada, llego con muchas ganas de trabajar, esas ganas que solo el hambre de tus hijos te puede dar, a como pudo encontro casa con su hermano y trabajo en una empresa de acumuladores, con un contrato de 3 meses y jornadas duras en condiciones extremas. Se levantaba a las 4 am despues de leves pestañeos ya que se la pasaba en vela espantandoles los hambrientos zancudos a sus hijos que dormian amontonados en el suelo de un tejaban, con apenas una sabana y un carton en vez de abanico. Penso en rajarse y regresarse a su pueblo pero alla no había oportunidades, aguanto y siguio.

Llegaron los 70s y pudo rentar una casa en una vecindad, en la empresa donde laboraba le reconocieron su esfuerzo y ganas de salir adelante, lo hicieron encargado y le empezo a ir mejor. Sí había horas extras era para las cervecitas, porque el sobre cerrado era siempre para su familia, una semana zapatos para la más chica, otra semana tenis para el varon, la siguiente para el de enmedio y la proxima para la grande, total que solo su esposa sabía como repartir la rayita, nunca más falto comida en la cocina, nunca más tendrían hambre.

Comenzaban los 80s y por fin pudo tener su casa, ya no tendria que aguantar a la casera que se enojaba por el ruido de los chamacos, ni a los vecinos borrachos ni a los zancudos traga-niños, por fin tendrían su espacio donde jugar, estudiar, crecer, etc. En esta decada el más pequeño de la familia tuvo serios problemas de salud, estuvo internado un mes en el hospital, su esposa lo cuidaba de dia y El de noche, dormia en las escaleras y al amanecer ya estaba su esposa con el lonche, era hora de trabajar, a pesar del cansancio y la preocupación no podía darse el lujo de faltar ni de renunciar, en ese momento más que nunca necesitaba dinero para medicinas, pañales y comida para la familia. Al fin de mes los doctores ya daban el caso perdido, solo un milagro podía salvar al niño y ocurrio, una transfusión le salvo la vida y la felicidad regresaba al hogar.

CONTINUARA…